Holanda acelera mientras España decide: dos modelos para impulsar el biometano en Europa

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Los Países Bajos han dado un paso decisivo hacia la creación de un mercado obligatorio para el biometano mediante una cuota de mezcla de gas renovable. España, por su parte, ha iniciado el mismo camino con el RD 7/2026. La comparación entre ambos países ofrece una valiosa lección sobre cómo transformar el potencial teórico en producción real.

Durante años, el debate sobre el biometano en Europa ha girado en torno al potencial. Potencial de recursos, potencial de reducción de emisiones, potencial de independencia energética o potencial de desarrollo rural. Sin embargo, la transición energética no se construye sobre potenciales. Se construye sobre proyectos ejecutados, inversiones movilizadas y mercados capaces de absorber la producción.

En este contexto, los Países Bajos acaban de dar un paso especialmente relevante. El Gobierno neerlandés ha remitido al Parlamento su Proyecto de Ley de Obligación de Mezcla de Gas Verde, un mecanismo que obligará a los suministradores de gas a incorporar progresivamente biometano y otros gases renovables en los sectores de edificación, transporte por carretera y pequeña industria.  La decisión supone mucho más que una modificación regulatoria. Representa una señal clara al mercado: el biometano deja de depender exclusivamente de ayudas o incentivos y pasa a formar parte estructural de la política energética nacional.  La pregunta que surge inevitablemente es: ¿qué puede aprender España de esta experiencia.?

Holanda: crear demanda para acelerar la oferta 

 

La propuesta neerlandesa parte de una premisa sencilla: para que exista inversión, primero debe existir mercado. El nuevo sistema establece una obligación de mezcla para los comercializadores de gas, que deberán acreditar cada año una determinada cantidad de biometano mediante Unidades de Gas Verde (Green Gas Units o GGE  El mecanismo se incrementará progresivamente hasta alcanzar reducciones equivalentes a 2,85 millones de toneladas de CO₂ al año entre 2031 y 2035.  En términos energéticos, esto equivale aproximadamente a:

 

  • 840 millones de metros cúbicos de biometano anuales.
  • Cerca del 5,5 % del gas suministrado a los sectores cubiertos por ETS2.
  • Un volumen equivalente al 10 % del GNL actualmente importado para consumo doméstico en Países Bajos.

 

Lo más significativo es que el Gobierno neerlandés reconoce explícitamente que el objetivo no es únicamente climático. La norma persigue simultáneamente:

  • Reducir la dependencia energética exterior.
  • Fortalecer la seguridad de suministro.
  • Desarrollar una cadena de valor industrial nacional.
  • Favorecer la integración del mercado europeo del biometano.
  • Proporcionar señales de inversión estables y predecibles.

 

En otras palabras, el biometano deja de ser considerado únicamente una herramienta ambiental para convertirse en una herramienta de política industrial y energética.

 

España: un potencial extraordinario todavía por desarrollar 

 

La comparación con España resulta especialmente interesante. Nuestro país dispone de uno de los mayores potenciales de producción de biometano de Europa gracias a la dimensión de su sector agroganadero, agroalimentario y de gestión de residuos orgánicos. Sin embargo, durante años el desarrollo del sector se ha enfrentado a un desafío fundamental: la ausencia de mecanismos sólidos de creación de demanda.

Hemos empezado el año con la aprobación del Real Decreto-ley 7/2026, que incorpora por primera vez un sistema de cuotas obligatorias para gases renovables. Las propuestas actualmente planteadas contemplan objetivos orientativos del orden de:

2028 —— 0,5%

2029 —— 1,2%

2030 —— 1,8%

2035 —— 6%

 

Más allá del detalle concreto que finalmente adopte el desarrollo reglamentario, el cambio conceptual es evidente: España comienza a evolucionar desde un modelo basado exclusivamente en la oferta hacia un modelo donde también se impulsa la demanda.

 

Si comparamos España y Holanda la paradoja es evidente.

 

España dispone de un potencial de recurso considerablemente superior al neerlandés, pero los Países Bajos han avanzado más rápido en la construcción de instrumentos regulatorios capaces de transformar ese potencial en demanda efectiva.

 

Indicador

España

Países Bajos

Producción actual de biometano (2026)

~1,4 TWh/año (0,4% del comumo anual)

~3,4 TWh/año ( 1,5% del consumo anual)

Potencial técnico estimado según Acuerdo Climático

>40 TWh/año (visión conservadora)

~20 TWh/año (x7 la producción actual)

Mecanismo de mercado

Cuotas en desarrollo

Obligación de mezcla legislada

Objetivo 2030

1,8 % cuota propuesta

1,1 bcm (~11 TWh)

Equivale  20% del suministro a edificios y pequeña industria

Reducción de 3,8 MtCO2/año

Objetivo 2035

6 % cuota propuesta

5,5 % del gas suministrado a los sectores ETS2

2,85 MtCO₂ equivalentes

Motivación principal

Descarbonización y valorización de residuos

Seguridad energética + clima + industria

Si España alcanzara únicamente un nivel de penetración similar al objetivo neerlandés para principios de la década de 2030 (en torno al 5-6 % del consumo de gas), el mercado nacional del biometano debería multiplicarse más de diez veces respecto a la situación actual. Esto supondría pasar de aproximadamente 1,4 TWh a más de 18 TWh anuales de producción renovable.

 

La comparación entre España y los Países Bajos resulta especialmente reveladora. Hoy, Holanda produce aproximadamente entre dos y tres veces más biometano que España (alrededor de 3,4 TWh frente a 1,4 TWh anuales), pese a disponer de un potencial de recurso significativamente inferior. Sin embargo, mientras el potencial técnico neerlandés se sitúa en torno a los 20 TWh anuales, España supera ampliamente los 40 TWh en una estimación conservadora y podría alcanzar cifras mucho mayores según los distintos estudios sectoriales. El volumen de producción actual de  Países Bajos es similar al que producirían 150/200 plantas medias españolas. Y aun así,el gobierno neerlandés ha decidido crear una demanda obligatoria mediante cuotas de mezcla. El Gobierno asume explícitamente que el biometano es una herramienta de:

    • soberanía energética,
    • reducción de importaciones de GNL,
    • cumplimiento climático,
    • y apoyo a la competitividad industrial.

 

La diferencia no está en los recursos disponibles, sino en la velocidad de transformación de ese potencial en producción real. Los Países Bajos ya producen aproximadamente el 17 % de su potencial estimado, mientras que España apenas ha comenzado a desarrollar una fracción muy reducida del suyo. Esto explica por qué la creación de demanda mediante obligaciones de mezcla se ha convertido en una prioridad estratégica para el Gobierno neerlandés: el objetivo no es únicamente aumentar la producción, sino ofrecer una señal regulatoria estable que acelere las decisiones de inversión.

 

Si España consigue combinar su extraordinaria disponibilidad de recursos agroganaderos y agroindustriales con mecanismos regulatorios eficaces, podría superar a medio plazo la producción actual de países líderes como Holanda y convertirse en uno de los principales mercados europeos del biometano. El reto ya no es identificar el potencial, sino desplegarlo con rapidez, seguridad jurídica y aceptación territorial.

 

Holanda demuestra que el liderazgo en biometano no depende de quién tiene más biomasa, sino de quién crea antes las condiciones para convertirla en energía renovable.

#Biometano  #Regulación