El futuro de los fertilizantes en España no depende únicamente de producir más. Depende de aprovechar mejor los recursos que ya tenemos
La decisión del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de abrir un proceso participativo para la elaboración del futuro Plan Estatal de Fertilizantes representa una oportunidad estratégica para reforzar la competitividad del sector agroalimentario español y avanzar hacia un modelo más sostenible, resiliente y menos dependiente del exterior.
España importa una parte muy significativa de las materias primas necesarias para la fabricación de fertilizantes. La volatilidad de los mercados energéticos de los últimos años ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de esta dependencia y ha incrementado los costes de producción para agricultores y ganaderos. Al mismo tiempo, la necesidad de reducir las emisiones, optimizar el uso de los nutrientes y avanzar hacia una economía circular obliga a replantear el modelo de fertilización del futuro.
Los objetivos planteados por el Ministerio —mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes, reducir la dependencia exterior y reforzar la transparencia de la cadena de valor— responden precisamente a estos desafíos. Ahora corresponde dotar al Plan de las herramientas regulatorias necesarias para hacerlos realidad.
El biometano también produce fertilizantes
Cuando se habla de biometano, ya no ponemos el foco en la producción de energía renovable, sino en su valor como infraestructura de economía circular en el mundo rural. A partir de subproductos agroganaderos y agroindustriales es posible recuperar nutrientes que vuelven al suelo en forma de biofertilizantes orgánicos, contribuyendo a cerrar el ciclo de los nutrientes y reduciendo la necesidad de fertilizantes minerales de origen fósil o importado. Además, los procesos de tratamiento permiten recuperar agua apta para determinados usos agrícolas, generando un aprovechamiento mucho más eficiente de los recursos disponibles.
En un contexto de creciente presión sobre el agua, la energía y las materias primas, el biometano constituye una infraestructura de economía circular que aporta valor simultáneamente al sector energético y al agrícola.
Tres avances regulatorios que pueden marcar la diferencia
Si el objetivo del Plan Estatal de Fertilizantes es impulsar una fertilización más sostenible y fortalecer la autonomía estratégica del país, existen tres ámbitos regulatorios cuya revisión podría acelerar significativamente el desarrollo de estas soluciones:
- Reconocer plenamente el digestato como biofertilizante orgánico: El digestato es el resultado de un proceso biológico controlado mediante digestión anaerobia que estabiliza la materia orgánica, la pasteuriza y recupera nutrientes de elevado valor agronómico. El marco europeo, especialmente el Reglamento (UE) 2019/1009, ya reconoce el papel de los materiales recuperados en la fertilización. El reto ahora consiste en favorecer un desarrollo normativo que facilite su incorporación efectiva al mercado, garantizando al mismo tiempo la seguridad, la trazabilidad y la calidad del producto. El reconocimiento del digestato como biofertilizante orgánico contribuiría a reforzar la economía circular y reducir la dependencia de fertilizantes minerales.
- Adecuar los criterios aplicables al digestato líquido: La valorización agronómica del digestato líquido constituye una de las principales oportunidades para aprovechar los nutrientes recuperados. En este ámbito, resulta conveniente revisar determinados criterios administrativos, como el contenido mínimo de nitrógeno exigido para determinadas categorías de fertilizantes, de manera que no limiten el aprovechamiento de productos que presentan un elevado interés agronómico y ambiental. El objetivo no debe ser rebajar las garantías técnicas, sino adaptar la regulación a la realidad de los productos obtenidos mediante procesos de recuperación de nutrientes, favoreciendo la innovación y el aprovechamiento eficiente de los recursos.
- Facilitar el aprovechamiento agrícola del agua recuperada: Las plantas de biometano permiten obtener agua tratada u osmotizada que, tras los tratamientos correspondientes y siempre que cumpla los requisitos establecidos en la normativa aplicable, puede destinarse a determinados usos agrícolas.
La existencia del Reglamento (UE) 2020/741, relativo a los requisitos mínimos para la reutilización del agua, y de su desarrollo en España mediante el Real Decreto 1085/2024, supone un importante avance. No obstante, una mayor simplificación administrativa en los procedimientos de autorización permitiría acelerar el aprovechamiento de este recurso, especialmente en un país donde la disponibilidad de agua constituye uno de los principales retos para la agricultura.
Una política industrial para los nutrientes recuperados
El futuro Plan Estatal de Fertilizantes representa una oportunidad para ir más allá de una política centrada exclusivamente en el suministro de fertilizantes convencionales. España dispone de capacidad para recuperar nutrientes procedentes de la actividad ganadera y agroalimentaria, transformándolos en recursos de alto valor añadido mediante tecnologías ya plenamente desarrolladas. Integrar plenamente estos nutrientes recuperados dentro de la estrategia nacional permitiría avanzar simultáneamente en varios objetivos:
- Reducir la dependencia exterior de materias primas.
- Incrementar la competitividad del sector agrario.
- Impulsar la economía circular.
- Favorecer la descarbonización.
- Optimizar el uso del agua y de los recursos naturales.
- Generar nuevas oportunidades económicas en el medio rural.
Una oportunidad para construir una estrategia compartida
La apertura del proceso participativo por parte del Ministerio constituye una excelente oportunidad para construir un Plan que incorpore el conocimiento técnico de toda la cadena de valor.
Desde IAM Carbonzero participaremos activamente en este proceso, colaborando con las asociaciones sectoriales en la elaboración de propuestas que contribuyan a consolidar un marco regulatorio moderno, basado en la evidencia técnica y alineado con los objetivos europeos de economía circular, autonomía estratégica y transición energética.
Porque el futuro de los fertilizantes no depende únicamente de cómo se produzcan, sino también de nuestra capacidad para recuperar y aprovechar de forma inteligente los recursos que ya existen. El biometano puede desempeñar un papel decisivo en esa transformación.
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