El biometano también es estratégico en la gestión del agua como recurso
La conversación sobre el agua ha cambiado definitivamente. Durante años la escasez hídrica se abordó casi exclusivamente desde una perspectiva ambiental. Hoy empieza a analizarse también desde el punto de vista económico y empresarial.
Un reciente informe de MSCI estima que la escasez de agua ya genera un riesgo económico global de 485.000 millones de dólares anuales, afectando tanto a las operaciones de las empresas como a sus cadenas de suministro. Los sectores industrial y energético figuran entre los más expuestos.
La clave es que la gestión adecuada del agua dejará de ser únicamente una obligación ambiental para convertirse en un elemento de competitividad.
España afronta un desafío especialmente relevante
Nuestro país combina tres circunstancias que obligan a replantear el modelo de gestión de los recursos:
- una elevada presión sobre los recursos hídricos
- una agricultura estratégica para la economía nacional
- y una importante producción ganadera y agroalimentaria, que afecta a la nitrificación de los suelos y acuíferos.
Tradicionalmente estos retos se han abordado de forma independiente: por un lado la gestión del agua, por otro la gestión de los subproductos agroganaderos y, en paralelo, la producción energética. La realidad demuestra cada día, que forman parte de un mismo sistema.
De gestionar residuos a gestionar recursos
En IAM Carbonzero defendemos que el verdadero cambio consiste en dejar de hablar de residuos para empezar a hablar de recursos.
Los subproductos agroganaderos contienen tres elementos de enorme valor:
- energía renovable,
- nutrientes,
- y agua.
Las plantas de biometano permiten recuperar simultáneamente estos recursos mediante un modelo de economía circular que beneficia tanto al territorio como a las explotaciones agrícolas y ganaderas.
Mientras el biometano sustituye al gas natural fósil, el digestato puede convertirse en una fuente de nutrientes recuperados para la agricultura y el agua presente en el proceso puede gestionarse de forma mucho más eficiente que en los modelos tradicionales.
No se trata únicamente de producir energía renovable. Se trata de optimizar el aprovechamiento de todos los recursos contenidos en los subproductos agroganaderos.
El agua también debe entrar en la ecuación de la economía circular
La disponibilidad de agua condicionará cada vez más la localización industrial, la competitividad agrícola y las decisiones de inversión. Las empresas que sean capaces de reducir consumos, reutilizar recursos y cerrar ciclos productivos dispondrán de una ventaja competitiva creciente.
En este contexto, las plantas modernas de biometano, con las mejores técnicas disponibles, representan una infraestructura de economía circular que integra diferentes objetivos:
- valorización de subproductos agroganaderos
- producción de energía renovable
- recuperación de nutrientes
- reducción de emisiones
- y una gestión más eficiente del agua dentro del ciclo productivo.
Cada vez resulta más evidente que energía, agua y agricultura ya no pueden planificarse de manera independiente.
La oportunidad para el medio rural
La transición energética suele asociarse únicamente a la generación de energía limpia. Sin embargo, su verdadero impacto puede ser mucho mayor cuando contribuye también a reforzar la resiliencia del territorio.
En un contexto de cambio climático, episodios de sequía cada vez más frecuentes y creciente presión sobre los recursos naturales, los proyectos capaces de integrar energía renovable, gestión sostenible del agua y valorización de subproductos aportan un valor estratégico para el mundo rural.
No hablamos únicamente de descarbonizar. Hablamos de construir un modelo más eficiente en el uso de los recursos disponibles.
Una visión integrada del futuro
Europa avanza hacia un modelo donde la competitividad dependerá cada vez más de la capacidad para aprovechar los recursos existentes, y cada vez más locales, en lugar de consumir nuevos recursos. El agua será uno de los principales indicadores de esa competitividad. El biometano, entendido como una tecnología que integra energía renovable, recuperación de nutrientes y economía circular, puede desempeñar un papel mucho más relevante de lo que habitualmente se reconoce.
La transición energética no consiste únicamente en producir energía limpia. Consiste en aprovechar mejor cada recurso del territorio. Y el agua será, probablemente, uno de los más valiosos.
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