Real Assetsd Day Mapfre 2026
Reflexiones sobre la Mesa: Seguridad energética y alimentaria – infraestructuras para la autonomía estratégica
El pasado jueves 15 de octubre , Mapfre Inmuebles celebró en la Fundación Mapfre la quinta edición del Real Assets Day, su encuentro anual con inversores en activos reales. En el marco de un interesante programa, IAM carbonzero participó en la segunda mesa redonda, Seguridad energética y alimentaria – Infraestructuras para la autonomía estratégica, moderada por nuestro CEO, José Marcos González Conejero. Le acompañaron Blanca Losada Martín, presidenta de Fortia Energía, y Antonio Sancha Naranjo, exejecutivo de Monsanto y Bayer. El tema: los desafíos de las infraestructuras en un contexto en el que Europa busca reforzar su seguridad energética y alimentaria. Fue una conversación con datos y sin complacencia. Recogemos aquí sus ideas principales:
Una crisis de precio, con riesgo de segunda ronda
Blanca Losada fue muy directa: en España, la crisis actual es sobre todo de precio, no de suministro.
El cierre del estrecho de Ormuz ha interrumpido, según explicó, en torno al 20 % del petróleo y los productos petrolíferos y el 20 % del gas natural mundial. Pero ese flujo no se dirigía principalmente a Europa, sino al sudeste asiático. China ha actuado como un gran amortiguador, con sus reservas estratégicas, restricciones a la exportación de derivados y una mayor sustitución por carbón.
Europa, de momento, puede pagar el sobrecoste. La preocupación está en los efectos de segunda ronda: inflación, tipos de interés elevados y pérdida de actividad industrial si la situación se prolonga.
Una cosa es que se pueda pagar el precio y otra cosa es que la actividad productiva, que compite en mercados internacionales, pueda aguantar una asimetría de costes tan elevada.
— Blanca Losada
Europa, en una posición intermedia
Blanca planteó un diagnóstico geopolítico en el que la tecnología confiere poder y la energía da autonomía y opcionalidad estratégica:
- Estados Unidos ha pasado de importador a exportador gracias al shale oil y al shale gas, y traslada esa suficiencia a la tecnología de frontera, sobre todo la inteligencia artificial.
- China, sin recursos propios significativos de petróleo y gas, se apoya en el carbón para impulsar una electrificación masiva con todas las fuentes disponibles. Se ha convertido así en la frontera de las tecnologías limpias y de la industrialización.
- Europa hace bien en buscar la independencia energética a través de la electrificación renovable. Pero carece de una cadena industrial que capture el valor añadido de ese proceso.
Puso además los números de partida sobre la mesa:
- La matriz de energía primaria mundial es un 80 % fósil, tanto en China como en Estados Unidos.
- En Europa y España la proporción es 70-30.
- En España, ese 30 % se reparte en un 13 % de renovables, un 12 % de nuclear y un 6 % de gran hidráulica.
- Prescindir de esos 6 puntos de hidráulica o de los 12 de nuclear obligaría a construir vez y media todas las renovables instaladas en los últimos 30 o 40 años.
«La transición energética, paradójicamente, es intensiva en energía.»
— Blanca Losada
Para que esa transición funcione, Blanca enumeró ocho ingredientes:
- Cuatro tangibles: tecnología, materiales, industrialización eficiente y energía.
- Cuatro intangibles: talento innovador, demanda de mercado y social, financiación y solidez institucional. Esta última la describió como algo más profundo que la estabilidad regulatoria: un marco «antifrágil».
El riesgo de descarbonizar por deslocalización
Blanca cuantificó la brecha de costes de la industria europea frente a sus competidores:
- Gas. En condiciones normales costaba en Europa tres o cuatro veces lo que en Estados Unidos. Hoy cuesta ocho o nueve veces más.
- CO₂. La tonelada cuesta en Europa tres o cuatro veces más que en los mercados de carbono de las dos costas de Estados Unidos, que además no se aplican de forma masiva. Frente a China, el precio europeo es ocho veces mayor, y frente a Corea, diez veces.
Sobre el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), explicó que se ha diseñado para evitar el 90 % de la fuga de emisiones, centrándose en sectores clave como los fertilizantes o el acero. El problema es que deja desprotegida buena parte de la industria manufacturera: importar acero se encarece, pero importar el tornillo no.
Hay que pasar de hablar de la descarbonización de la industria a hablar de la industria de la descarbonización.
— Blanca Losada
Si no, advirtió, una parte importante de la descarbonización europea puede acabar produciéndose por deslocalización.
José Marcos González Conejero subrayó la dimensión estratégica de esa advertencia:
Una Europa sin metalurgia no va a poder defender el ámbito de seguridad e independencia estratégica que busca.
— José Marcos González Conejero
El campo no tiene margen para esperar
Antonio Sancha trasladó el debate al sector primario, donde los tiempos son distintos: no hay medio plazo, hay campañas. Recordó febrero y marzo de 2022, cuando la huelga de transportistas coincidió con el inicio de la guerra de Ucrania justo cuando había que suministrar los productos que se aplican en marzo y abril.
«La estacionalidad en la agricultura es muy fuerte y, por otro lado, tenemos una dependencia extrema, sobre todo en abonos.»
— Antonio Sancha
Sus datos sobre la dependencia de los fertilizantes fueron contundentes:
- Si se dejaran de aplicar fertilizantes, las producciones caerían a la mitad.
- El abono es responsable de la mitad de lo que comemos.
- España tiene capacidad productiva para formular nitrogenados, pero no es autónoma en materias primas. Sus fábricas operan al 50, 60 o 70 % porque producir aquí es muy caro.
- La energía representa entre el 20 y el 25 % de los costes de una explotación agraria.
José Marcos González Conejero recordó que Europa importa el 50 % de sus fertilizantes nitrogenados. Antonio añadió una advertencia sobre el CBAM: un arancel sobre el abono importado lo acaba pagando el agricultor europeo.
La PAC, una palanca para transformar el campo
La conversación abordó también el papel de la Política Agraria Común. Antonio Sancha recordó que su lógica ha cambiado. Nació para compensar a los agricultores por la falta de precios al entrar en el mercado común. Hoy busca reorientar la producción.
“Es una oportunidad grandísima para introducir tecnología e innovación mediante ayudas.”
— Antonio Sancha
José Marcos González Conejero planteó la cuestión de fondo: con márgenes tan estrechos, al agricultor le será muy difícil asumir por sí solo la transformación que se le pide. La PAC sigue siendo una de las principales políticas de la Unión. En el periodo 2021-2027 tiene comprometidos 386.602,8 millones de euros, el 31 % del marco financiero plurianual según el Parlamento Europeo. En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación prevé destinar el 43 % de los 47.724 millones del periodo a medidas climáticas y medioambientales. Un 23 % se canaliza a través de los ecorregímenes, ayudas para prácticas agrícolas y ganaderas voluntarias beneficiosas para el clima y el medio ambiente.
La PAC puede ser una palanca decisiva para acompañar la descarbonización del campo, siempre que sus incentivos se orienten a resultados medibles. La gestión de los subproductos ganaderos, la reducción de emisiones de metano en origen y la sustitución de una parte de los fertilizantes minerales por nutrientes recuperados son ámbitos en los que la PAC, la actividad agroganadera y el biometano pueden reforzarse mutuamente. Que lo hagan dependerá de cómo se diseñe la PAC a partir de 2028, hoy en negociación.
Nutrientes de proximidad: una pieza de seguridad alimentaria
En este punto el debate conectó con la actividad de IAM carbonzero. José Marcos González Conejero planteó la cuestión de fondo:
«La energía está ligada a la agricultura: los fertilizantes nitrogenados se producen con amoníaco y ácido nítrico obtenidos del gas natural. Por eso hoy se debate si los fertilizantes orgánicos autóctonos pueden sustituir una parte de ellos, para reforzar la seguridad alimentaria y reducir la dependencia de esa correa de transmisión que es el sector energético.»
— José Marcos González Conejero
Antonio señaló que la fertilización orgánica procedente de estas plantas representa hoy en torno al 0,1 % en España. Un dato importante, basado en su estimación propia es que con las 300/400 plantas de Biometano que se están desarrollando/ instalando en España hoy, se conseguiría alrededor del 10% del nitrógeno, fósforo y potasio que se aplica en los suelos españoles. Y eso es una gran contribución. Para dimensionarlo, situó el mercado español de fertilizantes en torno a 2.300 millones de euros, según el anuario del MAPA 2025. Incorporando el valor de la materia orgánica, estimó un mercado de unos 400 millones de euros y una reducción de la factura exterior de prácticamente 300 millones.
«No solamente es que se pueda, sino que se debe hacer.»
— Antonio Sancha
IAM carbonzero coincidimos en el fondo y queremos ser precisos en la forma. Los nutrientes que contiene el digerido de una planta de digestión anaerobia no son automáticamente un fertilizante. Para comercializarse como tal deben tratarse y cumplir los requisitos del Reglamento (UE) 2019/1009, si se trata de productos con marcado CE, o del Real Decreto 506/2013 en el mercado nacional. Ahí está precisamente el valor industrial: convertir subproductos agroganaderos en enmiendas orgánicas y fertilizantes orgánicos u órgano-minerales de calidad controlada, producidos cerca de donde se aplican.
Agua: gestionar mejor la que tenemos
Blanca subrayó el valor de la orografía hidráulica española para aportar flexibilidad al sistema eléctrico. Anticipó un revival del bombeo y citó como ejemplo la central de 60 GW que China construye en el Tíbet, tres veces mayor que la más grande del mundo.
Antonio aportó dos datos sobre el regadío:
- Pasar de secano a regadío multiplica por diez el valor de la hectárea y por veinte el valor de lo producido.
- En el Alqueva, el regadío se planificó para 300.000 hectáreas y se redujo a 100.000, destinando el agua a la energía. Con cultivos que necesitan 2.000 metros cúbicos por hectárea, como el olivar superintensivo, frente a los 6.000-7.000 del maíz, se acabarán poniendo en riego doscientas y pico mil hectáreas más.
«No podemos inundar más, pero sí podemos utilizar mejor el agua que tenemos, y cuidar más la que tenemos.»
— Antonio Sancha
Incentivos claros, riesgo para quien lo asume
Blanca recordó que la crisis energética de los años setenta produjo el mayor salto en eficiencia energética en el menor tiempo. En la actual crisis, sin embargo, la clave está en la opcionalidad y la flexibilidad. Para impulsar la inversión, defendió eliminar barreras y establecer incentivos antes que imponer obligaciones que acaban repercutiendo en consumidores que no han tomado esa decisión. Puso como referencia la Inflation Reduction Act estadounidense, con incentivos fiscales finalistas como los tres dólares por kilo de hidrógeno, y lo aplicó expresamente al biometano.
«Si tú consigues hacer el biometano con un botijo, maravilloso. El riesgo tecnológico y el del proyecto recaen en el inversor.»
— Blanca Losada
Al cierre, José Marcos González Conejero preguntó a los ponentes dónde invertirían «un euro»:
- Blanca, como inversora, apostó por la electrificación inteligente y su convergencia con la electrónica, la robótica y la inteligencia artificial. Como ciudadana, lo invertiría en «realismo y eliminación de barreras regulatorias».
- José Marcos trasladó ese mensaje a la tramitación de los proyectos de biometano.
- Antonio razonó desde la demografía: pasaremos de 8.000 a 10.000 millones de personas en poco más de veinte años, con más consumo de proteína animal, que exige más tierra y más agua. Solo un tercio de la superficie terrestre es habitable. De esa parte, dos tercios son pastos o zonas no utilizables y un tercio es superficie agraria útil, de la que como mucho un 15-20 % es regadío. Su conclusión: invertir en agricultura, en abonos y en agua «es invertir en futuro, es invertir en seguridad».
Conclusión
La mesa dejó una idea de fondo: la seguridad energética, la seguridad alimentaria y la competitividad industrial son el mismo problema visto desde ángulos distintos. Tras el encuentro, José Marcos González Conejero lo resumía así:
«La conversación confirmó lo que vemos en cada proyecto: el biometano no es solo energía. Es gestión de subproductos agroganaderos, nutrientes de proximidad y actividad en el medio rural. El reto ya no es explicar su utilidad, sino que los plazos de tramitación permitan que llegue a tiempo.»
— José Marcos González Conejero, CEO de IAM carbonzero
Para que esa contribución se materialice, hacen falta tres condiciones que resonaron en la mesa: un marco institucional sólido, incentivos claros y procesos de autorización ágiles, sin rebajar las garantías ambientales.
Agradecemos a Mapfre Inmuebles su invitación, y a Blanca Losada y Antonio Sancha su rigor y su generosidad.
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