Biometano y territorio: cuando los beneficios dejan de ser una promesa y se convierten en una realidad

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La experiencia de Valderrobres (Teruel) muestra cómo una planta de biometano puede contribuir simultáneamente a la ganadería, el turismo, la agricultura y la economía local

Felicitaciones al equipo de Gasnam en su organización del Green Gas Mobility Summit #GGMS26, que en 2026 ha hecho un zoom a uno de los elementos clave para hacer realidad el desarrollo de los proyectos de moléculas verdes, como el #Biometano:  la relación con el Territorio.

Tuvimos la fortuna de asistir a esta interesante mesa “Biometano y Territorio”, moderada por Guillermo Mariscal, en la que participaron Carlos Boné, alcalde de Valderrobres y senador; Antonio Illescas, director de Desarrollo Comercial y Operaciones de Biometano de Enagás Renovable; y Adrien Souchet, director de Biometano de MOEVE

 

Hablando de territorio la conversación abordó cuestiones como la aceptación social, la logística o la necesidad de mejorar los procesos administrativos, de las que somos todos muy conscientes pero, sin duda, la aportación más novedosa para el sector fue la del alcalde de Valderrobres, que aportó algo especialmente valioso para el debate actual sobre el biometano en España: la experiencia de un municipio que ya convive con una planta operativa y puede evaluar sus efectos positivos  sobre el terreno.

Felicitaciones al equipo de #Gasnam en su organización del #GGMS26 , que en 2026 ha hecho un zoom a uno de los elementos clave para hacer realidad el desarrollo de los proyectos de moléculas verdes, como el #Biometano, la relación con el #Territorio. Tuvimos la fortuna de asistir a esta interesante mesa “Biometano y Territorio”, en la que la principal enseñanza llegó desde la experiencia práctica de un municipio que lleva años conviviendo con esta infraestructura

#Valderobres: La importancia de hablar desde los resultados. 📢 El debate público sobre el biometano suele centrarse en previsiones, hipótesis o temores sobre posibles impactos futuros.

De zona vulnerable por nitratos a una solución compartida

 

Nos contaba Carlos Boné, que Valderrobres es un municipio turolense de unos 2.600 habitantes cuya economía se apoya tradicionalmente en la agricultura y la ganadería, especialmente la producción porcina. Según explicó Boné, la localidad cuenta con 32 explotaciones ganaderas y alrededor de 44.000 cabezas de ganado porcino. Además, el municipio cuenta con un rico patrimonio arquitectónico y natural. Estos son dos elementos que «a priori» “chocan”.

 

Valderrobres, el pueblo de Teruel con una Acrópolis medieval

La acumulación de purines había llevado al municipio a ser declarado zona vulnerable por nitratos, una situación que limitaba el desarrollo de las explotaciones ganaderas y generaba tensiones ambientales, que también limitaban el turismo.

 

«Desde el propio Gobierno de Aragón se planteó como una solución la construcción de una planta de biogás y tanto el Ayuntamiento como los vecinos lo entendimos como una posible solución», explicó el alcalde.

 

La percepción inicial del territorio no estuvo marcada por el rechazo al proyecto, sino por una preocupación muy concreta de los ganaderos: el coste de gestionar sus purines a través de la nueva instalación.

 

Turismo y ganadería: una convivencia posible

 

Uno de los argumentos más recurrentes en los debates sobre biometano, es la supuesta incompatibilidad entre estas instalaciones y el desarrollo turístico de los territorios rurales. La experiencia de Valderrobres apunta precisamente en la dirección contraria- El municipio ha apostado durante años por el turismo apoyándose en su patrimonio histórico y natural. Según explicó Boné, la presencia de purines en el territorio generaba problemas evidentes para una parte importante de la actividad turística, especialmente en alojamientos rurales dispersos.

 

Dos años después de la puesta en marcha de la planta, el balance es claramente positivo:

«Llevamos dos años de funcionamiento de la planta. Indudablemente los olores han disminuido muchísimo.»

 

El alcalde insistió posteriormente en esta idea:

«No voy a decir que se han eliminado cien por cien, porque faltaría a la verdad, pero se han reducido muchísimo.»

 

Lejos de perjudicar al turismo, el municipio continúa creciendo en visitantes.

«En un pequeño municipio de 2.600 habitantes tenemos cerca de 150.000 visitas anuales.»

 

Se trata de un dato especialmente relevante porque procede de un territorio donde la actividad turística y la ganadera comparten espacio y recursos. “si la empresa y el turismo va bien, al final nuestro municipio y nuestra comarca ir a mejor.”

Un beneficio directo para agricultores y ganaderos

 

Más allá de la reducción de olores, Boné destacó los beneficios económicos y operativos que la planta ha aportado al sector primario local. Por un lado, los agricultores han comenzado a utilizar los productos fertilizantes obtenidos del proceso con muy buenos resultados.

«Los agricultores han conseguido muchos de ellos ese fertirriego que sale, que además lo tienen de forma gratuita.»

 

Por otro, la instalación ha contribuido a resolver uno de los principales problemas que afrontaban las explotaciones ganaderas.

«Los ganaderos han conseguido poder seguir explotando las granjas, seguir ampliando y esa dificultad o esa problemática que tenían les ha desaparecido.»

 

La reflexión resulta especialmente relevante en un momento en el que numerosas comarcas españolas afrontan restricciones derivadas de la gestión de nutrientes y de las obligaciones ambientales asociadas a la actividad ganadera.

 

Efectos indirectos sobre el desarrollo agrícola y el ecosistema

 

Uno de los aspectos más interesante de la intervención del alcalde fue la relación entre la mejora de la gestión de nutrientes y nuevas oportunidades para el desarrollo agrario. Boné explicó que durante años determinados proyectos vinculados al almacenamiento y regulación de agua habían encontrado dificultades debido a los problemas de contaminación por nitratos. Tras la puesta en marcha de la planta, la situación comienza a cambiar.

 

«La Confederación Hidrográfica del Ebro se ha abierto ya a iniciar el primer estudio de viabilidad de una de las balsas proyectadas.»

 

De materializarse estos proyectos, podrían abrir nuevas posibilidades de regadío y mejorar la competitividad agrícola de la comarca.

 

Más allá de la energía

 

Las intervenciones de Antonio Illescas y Adrien Souchet coincidieron en una idea central: los proyectos de biometano no pueden desarrollarse únicamente desde una lógica energética. La integración territorial, la escucha activa, la participación temprana y la adaptación a las necesidades locales son factores tan importantes como la viabilidad técnica o económica.

Sin embargo, la principal enseñanza de la mesa llegó desde la experiencia práctica de un municipio que lleva años conviviendo con esta infraestructura.

 

La importancia de hablar desde los resultados

 

El debate público sobre el biometano suele centrarse en previsiones, hipótesis o temores sobre posibles impactos futuros.

La experiencia de Valderrobres aporta una perspectiva diferente: la de un territorio que puede evaluar resultados reales.

Menos olores, continuidad para las explotaciones ganaderas, fertilizantes aprovechados por la agricultura local, nuevas oportunidades de desarrollo hídrico, potenciales ahorros en la gestión de residuos y un sector turístico que no para de crecer.

Son beneficios tangibles que ayudan a entender por qué el biometano no debe analizarse únicamente como una tecnología energética, sino como una infraestructura de economía circular capaz de generar valor ambiental, agrario y económico en el territorio donde se implanta.

 

Y quizá esa fue la principal conclusión de la mesa: cuando los proyectos responden a necesidades reales del territorio y se desarrollan con diálogo y planificación, el biometano deja de ser una promesa para convertirse en una solución.