A principios de septiembre, las asociaciones del sector con las que colaboramos, como APPA Renovables, trasladaron al Ministerio de Agricultura sus propuestas para el futuro Plan Estatal de Fertilizantes. Detrás de cada ficha hay una pregunta que cualquier financiador de una planta acaba haciendo: ¿Qué ocurrirá con el digerido dentro de diez años? Hoy la respuesta depende de la comunidad autónoma, del tipo de digerido y de normas que no se diseñaron para él. Este es el momento de cambiarlo.
Un activo con riesgo regulatorio
En una planta de biometano, la mayor parte de la masa que entra sale como digerido. Es la segunda línea de producto y, a la vez, la principal fuente de incertidumbre regulatoria del proyecto. De cómo se clasifique depende si se gestiona como residuo o se comercializa como producto, cuánto cuesta su logística y qué superficie agrícola hace falta en el entorno. También depende de ello la relación con los agricultores que es un elemento clave.
Qué está en juego y cuándo
El Gobierno quiere tener aprobado el Plan Estatal de Fertilizantes en el primer trimestre de 2027. Según el calendario que maneja el sector, la evaluación técnica de propuestas se extenderá desde finales de 2026 hasta febrero de 2027.
La escala no es menor. APPA Renovables estima que un desarrollo de 25-35 TWh de biometano en 2035 generaría entre 10 y 12 millones de toneladas anuales de digerido. Aportaría entre 40.000 y 72.000 toneladas de nitrógeno, entre el 4,2 % y el 7,6 % de las ventas agrícolas de nitrógeno registradas por el MAPA en 2025. Es un orden de magnitud, no una sustitución directa, pero suficiente para que el digerido figure en una estrategia nacional de nutrientes.
Lo que pide el sector a los reguladores
Si analizamos las propuestas del sector desde la perspectiva de quien desarrolla y financia plantas, cinco son decisivas, y en este orden:
1. Seguridad jurídica sobre qué es el digerido. Es la propuesta habilitante: sin ella, el resto no tiene base. Es necesaria una vía clara para que el digerido que cumpla requisitos verificables pueda dejar de ser residuo o encuadrarse como producto fertilizante. Esos requisitos son seguridad sanitaria, trazabilidad, estabilidad y calidad agronómica. La vía debe diferenciar por fracciones (bruta, líquida y sólida) y no aplicar umbrales de concentración pensados para fertilizantes minerales, que excluirían al digerido líquido. Al mismo tiempo, debe mantenerse la vía actual de valorización agronómica como residuo para quien la necesite. El proyecto de real decreto de productos fertilizantes es la oportunidad para hacerlo.
Portugal ya lo ha hecho. Desde mayo de 2025, el digerido y el compost, obtenidos de efluentes ganaderos y de determinados subproductos animales dejan de ser residuo al entregarse a otro titular. Para ello, la planta debe tener licencia, un sistema de gestión documental y una declaración de conformidad por remesa. Es un precedente cercano que reduce el riesgo de diseño.
2. Activar RENURE en España y apoyar su ampliación al digerido. Conviene precisar qué permite hoy la norma europea, porque se confunde con frecuencia. La Directiva (UE) 2026/288 permite a los Estados autorizar hasta 80 kg de nitrógeno por hectárea y año por encima del límite de 170 kg del estiércol en zonas vulnerables. Solo vale para tres productos obtenidos por procesado del estiércol: sales amónicas recuperadas de gases, concentrados de ósmosis inversa y estruvita. El digerido como tal no está incluido. La Comisión prepara su ampliación a determinados digeridos líquidos de origen ganadero, pero todavía no es norma. Por eso pedimos dos cosas distintas. A España, que decida activar RENURE con un marco claro antes del plazo de transposición de marzo de 2028, porque los productos que ya admite pueden obtenerse del digerido mediante postratamiento. Y que defienda en Bruselas una ampliación al digerido líquido con criterios de calidad exigentes y verificables.
3. Que el agricultor pueda computar lo que aplica. El digerido debería entregarse con una declaración normalizada de su valor fertilizante, en kilos de nitrógeno, fósforo y potasio por metro cúbico o por tonelada. Esos aportes deberían restarse de forma reconocida en el plan de abonado. Es el incentivo más eficaz y no requiere subvención: el agricultor ahorra fertilizante mineral porque sabe exactamente qué aplica.
4. Las mismas reglas en todo el territorio. Hoy cada comunidad autónoma interpreta de forma distinta la condición jurídica del digerido y sus requisitos. Pedimos criterios estatales, reconocimiento mutuo entre comunidades y procedimientos proporcionales al riesgo. Para un inversor con cartera en varias regiones, esta es probablemente la medida con mayor efecto inmediato sobre el riesgo.
5. Datos públicos. No existe una estadística nacional sobre cuánto digerido se produce, dónde se aplica y qué fertilizante mineral sustituye. Un registro vinculado a los sistemas que el MAPA ya gestiona, como el cuaderno digital de explotación, permitiría evaluar el Plan y responder con datos a las dudas del territorio.
Las ayudas a la inversión, la PAC o la compra pública verde también forman parte de las propuestas. Sin embargo, solo funcionan si antes existe una clasificación clara, una declaración de valor fertilizante y trazabilidad. Ayudar a usar un producto cuyo estatus jurídico es incierto no resuelve el problema de fondo.
Por qué RENURE importa a quien invierte
RENURE convierte la tecnología de postratamiento en una decisión con consecuencias regulatorias. Una planta que incorpore recuperación de amoniaco, ósmosis inversa o precipitación de estruvita puede obtener productos que computan como fertilizante mineral y que pueden aplicarse por encima del límite del estiércol en zonas vulnerables. Esto puede ampliar la superficie donde colocar los nutrientes y reducir la dependencia de las tierras del entorno inmediato. A cambio, exige calidad constante por lote, documentación de cada entrega y una dieta de entrada compatible con los criterios de la norma. No es una ventaja automática: es una opción que conviene evaluar desde el diseño de cada proyecto.
Lo que no hay que perder de vista
Flexibilizar no puede significar rebajar garantías. RENURE es controvertido. Organizaciones agrarias, civiles y ambientales han pedido a la Comisión que no lo amplíe al digerido. En zonas de alta densidad ganadera, la preocupación por el nitrógeno en las aguas es legítima, y la propia norma la recoge. Quien active RENURE debe evitar que aumente la cabaña ganadera allí donde la presión del estiércol ya es alta, endurecer las dosis de abonado y proteger los espacios naturales y las captaciones de agua potable. Estas salvaguardias no son un obstáculo para el sector: son la condición para que el reciclaje de nutrientes tenga legitimidad. El sector tiene que ser el primero en exigirse esa calidad y en publicarla.
Nuestra lectura
Para un inversor, el digerido es hoy una variable de riesgo. El Plan Estatal de Fertilizantes puede convertirlo en un activo con reglas estables, siempre que pase de los grandes ejes a decisiones normativas concretas, con plazos y con criterios verificables. Las propuestas ya están sobre la mesa del Ministerio. Ahora le corresponde a la Administración convertirlas en normas aplicables.
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