No habrá una estrategia nacional de biofertilizantes sin una estrategia eficaz para desbloquear los proyectos de biometano
El anuncio del Gobierno de un Plan Estatal de Fertilizantes para el primer trimestre de 2027 abre una oportunidad relevante para el sector agroalimentario español. Tras varios años marcados por la volatilidad de los mercados energéticos y el incremento del coste de los fertilizantes minerales, España plantea una estrategia orientada a reforzar su autonomía y mejorar la eficiencia en el uso de los nutrientes.
Las líneas de actuación anunciadas por el Gobierno, orientadas a impulsar la economía circular y un mayor aprovechamiento de los nutrientes de origen orgánico, refuerzan el papel que puede desempeñar el digestato procedente de las plantas de biometano. Siempre que cumpla los requisitos técnicos y normativos aplicables, este material puede convertirse en una fuente de nutrientes recuperados que complemente la fertilización mineral, contribuya a mejorar la materia orgánica del suelo y reduzca, de forma progresiva, la dependencia de fertilizantes importados.
La dirección parece acertada. Sin embargo, existe un aspecto que merece especial atención: si queremos disponer de más nutrientes de origen orgánico, primero debemos facilitar las infraestructuras capaces de producirlos.
El biometano es mucho más que energía renovable
El sector del Biometano ya no se centra en la perspectiva energética, su contribución va mucho más allá de la producción de gas renovable. Estas instalaciones permiten transformar purines, estiércoles y otros residuos orgánicos en dos recursos estratégicos: biometano y digestato, un material rico en nutrientes que, tras los tratamientos y controles adecuados, puede convertirse en un biofertilizante o en una enmienda orgánica de alto valor agronómico. Esto sitúa al biometano en el punto de encuentro entre tres grandes retos nacionales:
- la descarbonización del sistema energético
- la gestión sostenible de los residuos orgánicos
- la recuperación de nutrientes para la agricultura
No se trata únicamente de producir energía limpia, sino de impulsar un modelo de economía circular que aprovecha recursos que ya existen en el territorio.
La oportunidad existe, pero necesita una cadena de valor completa
Es importante ser rigurosos. El digestato no sustituirá por sí solo a todos los fertilizantes minerales, ni cualquier digestato puede utilizarse directamente como fertilizante comercial. Para que estos nutrientes recuperados aporten verdadero valor son necesarios:
- Plantas de biometano que apliquen las Mejores Técnicas Disponibles
- Estándares de calidad y trazabilidad
- Tecnologías de tratamiento y valorización adecuadas a cada territorio.
- Seguridad jurídica para las inversiones
- Un marco regulatorio claro que facilite su utilización agronómica.
Solo así será posible desarrollar un mercado sólido de biofertilizantes que complemente la fertilización convencional, reduzca parcialmente la dependencia exterior y contribuya a mejorar la materia orgánica de nuestros suelos
La principal barrera es administrativa
España dispone de tecnología, conocimiento técnico y un importante potencial de recursos orgánicos procedentes de la agricultura, la ganadería y la industria agroalimentaria. La principal limitación sigue siendo la velocidad con la que los proyectos consiguen convertirse en plantas operativas.
Mientras los procedimientos administrativos continúen prolongándose durante años, será muy difícil alcanzar los objetivos que persiguen tanto la política energética y de descarbonización, como la futura estrategia nacional de fertilizantes.
Cada proyecto que permanece bloqueado supone retrasar simultáneamente:
- nueva producción de biometano renovable
- una mejor gestión de residuos orgánicos
- la recuperación de nutrientes para uso agrícola y su evolución sostenible
- nuevas oportunidades de desarrollo económico en el medio rural.
Existe una relación directa entre la capacidad de España para producir biofertilizantes y la capacidad de poner en funcionamiento nuevas plantas de biometano.
Del anuncio a la ejecución
El futuro Plan Estatal de Fertilizantes representa una oportunidad para construir una estrategia más resiliente y menos dependiente de materias primas importadas. Pero esa estrategia solo alcanzará todo su potencial si va acompañada de medidas que permitan acelerar la implantación de las infraestructuras que harán posible producir esos nutrientes recuperados.
Desde IAM Carbonzero defendemos que la transición energética y la transición hacia una agricultura más sostenible no deben abordarse por separado. El biometano conecta ambas realidades y puede convertirse en una pieza estratégica para avanzar hacia un modelo más circular, más competitivo y con mayor autonomía para el sector agroalimentario español.
Si el objetivo es incrementar el uso de fertilizantes de origen orgánico, las plantas de biometano pasan a desempeñar un papel mucho más relevante. Son precisamente estas instalaciones las que permiten transformar residuos ganaderos y agroalimentarios en nutrientes recuperados con valor agronómico. Por ello, cualquier estrategia nacional que pretenda impulsar los biofertilizantes debería ir acompañada de medidas que aceleren la autorización y puesta en marcha de nuevos proyectos, ya que sin nuevas plantas difícilmente aumentará la disponibilidad de digestato valorizable.
Estaremos atentos al contenido definitivo del Plan Estatal de Fertilizantes cuando se publique en 2027. Será entonces cuando podamos valorar hasta qué punto incorpora medidas concretas que impulsen la valorización de los nutrientes recuperados y favorezcan el desarrollo de las plantas de biometano que harán posible esa transformación.